Thursday, April 20, 2006

MESA DE ARENA, COMANDO UNIFICADO

Poco tiempo debe demandar el armado de un plan de trabajo dentro de la redacción. La asignación de responsabilidades precisas es un factor crítico de éxito en situaciones de crisis.
Como primera medida, resulta fundamental unificar el comando en un responsable, que será el encargado de liderar al grupo de editores que llevarán sobre sí el peso de la edición.
Mientras el “comandante en jefe” coordina la tarea entre los editores de textos, los editores fotográficos y los infografistas, procurando ser celoso guardián del orden de la información, cada uno de los editores debe tener determinado de antemano:
· Qué costado de la información abordará.
· Con qué recursos humanos contará.
· De cuánto espacio dispondrá.
El abordaje noticioso debe tender a respetar las secciones de origen. Así, aquella que habitualmente lleva la temática del suceso tendrá que responsabilizarse de la información central, sus análisis y la búsqueda de especialistas. Además, es ésta la que cuenta con mejor acceso a las fuentes, por su habitual contacto.
El resto de los editores acompañará con el aporte de sus respectivas secciones, buscando, a su vez, a los expertos de su conocimiento para lograr más y mejores detalles.
La distribución de los recursos humanos debe venir acompañada por un intercambio de redactores entre las secciones, como factor de oxigenación y de aporte de ideas no habituales.
Finalmente, el espacio estará distribuido en función de los temas que se aborden, pero también tomando en consideración la importancia del despliegue gráfico que se quiera brindar. De nada sirven páginas monótonas en medio de otras de gran atractivo visual. En este punto, es central el papel que desempeñe el jefe de Arte o responsable del área de Diseño, para dar instrucciones al personal a su cargo sobre el estilo de presentación gráfica que se ofrecerá.
De parte de los editores deberá asumirse, además, una gran flexibilidad para introducir cambios sobre la marcha que permitan ampliar o reordenar la información, según la evolución de los acontecimientos.
En este punto, conviene abrir el análisis según el tipo de cobertura que se enfrente: fuera de nuestra área de influencia o dentro de ella.
Por cierto, resulta más fácil ordenar la información cuando ésta llega ya procesada por canales de televisión, agencias de noticias y sitios de Internet de medios reconocidos. El panorama se transparenta, pero aun así el orden resulta primordial. Es que al jefe del comando de crisis le cabe la tarea –ardua por momentos, pero fundamental– de repasar todos y cada uno de los medios a su alcance para valorar la trascendencia del hecho que está en plena evolución.
Es aconsejable siempre la suscripción a algún servicio de alertas de noticias, como el que ofrece Google, para no perder detalles.
En cambio, si la situación está en desarrollo en las calles de nuestra ciudad o en puntos cercanos, con periodistas afectados a la cobertura en los lugares de los sucesos, la tarea de coordinación adquiere una complejidad muy superior.
El titular del comando de crisis deberá, en este caso, delegar las funciones de contacto con los redactores en la calle a los propios editores y al jefe de Fotografía, para concentrarse él en el manejo de las cuestiones que pueden provocar zonas grises entre las distintas secciones y desatar intereses contrapuestos. La conciliación será el eje primordial de su labor a lo largo de la jornada.
Si en la calle está la crisis, es fundamental no trasladar el desorden al interior de la redacción, para que la elaboración de las páginas fluya con más naturalidad.

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